Lo primero que vi por el espejo retrovisor fue la torreta prendida de una patrulla que venía tan cerca que creí que su piloto venía oliendo los humos de mi escape. ¡Chin!, exclamé en mi interior y en un reflejo rapidísimo de mi mente (cosa rara) pedí a la imagen de la virgencita de Guadalupe, que me regaló mi mamá y que traigo en la visera apretada con un clip, que la voz del agente de la policía no se dirigiera a mí. De nada sirvió mi ruego. Volví a mirar por el espejo y clarito noté como le empezaban a brillar los dientes a mi perseguidor. Entonces me percaté de que yo era la víctima.
“¡Oríllese a la orilla!”
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#1 by Jesús on July 27th, 2009
En, no se,19 años de conducir un vehiculo automotor, jamás me habia detenido una patrulla, y hace aproximadamente un par de meses me sucedio.
Debo decir que aunque mi coche si es capaz (y con mucho) de superar dicho limite, cuando fui detenido me dijeron que conducia a 83 km/h, eran las tres de la mañana y no habia un solo coche a mi rededor.
Creo que deberia existir criterios mas “humanos” antes de detener un vehiculo, si el objetivo es cuidar de la persona, no creo que estando solo y rebasando el limite por 3km/h pudiera existir algun accidente. Ojala asi pensaran nuestros policias y no solo detener para infraccionar “por que si”