El IEQ tiene, antes que otro interés o presión, un compromiso con la ciudadanía. La transparencia, condición fundamental de la democracia, está a prueba. No puede el órgano electoral titubear en una elección histórica. Mucho se ha deteriorado la credibilidad de las instituciones electorales como para que el Consejo General permita que éste proceso constituya una regresión a los más nefastos capítulos del acarreo, coacción a los electores, compra de votos y otras artimañas que deben quedar arrinconadas en la parte más oscura de la historia electoral de nuestro país
Bajo la lupa (1)
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