La democracia mexicana es una de las más caras del mundo. Y una buena parte del tesoro del arca perdida está en el Instituto Electoral de Querétaro. Éste es el depositario de la confianza y los recursos públicos de los queretanos para dar certidumbre y transparencia a la elección de éste 5 de julio. La actuación de los ciudadanos integrantes de su Consejo General tiene una disyuntiva en función de dos paradigmas: pasar a la historia como demócratas o como timoratos.
Bajo la lupa (2)
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